Si existe un elemento que sea el rey dentro de un jardín y al que hay que prestarle especial importancia, es sin duda la piscina.

Estamos acostumbrados a que el diseño de piscinas sea un tópico que se repite constantemente donde el trinomio: césped / marco de piedra / gresite azul sea un referente que perjudica a la estética de los espacios exteriores y nos lleva a pensar que no existen alternativas a tan costumbrista construcción.

Es cierto, que en el diseño de piscinas (y de jardines) ha de primar la normativa de seguridad y se deben cumplir unas criterios básicos respecto al peligro de caída, resbalamientos y caídas. Sin embargo, hoy os vamos a enseñar que existen más soluciones a las arquetípicas ya conocidas.

 

“Una piscina tiene que entenderse como un elemento integrado en el diseño de un jardín. Una piscina debe ser la pieza clave del paisajismo y la arquitectura. Una piscina debe ser un hito en el exterior”

 

Así pues, queremos aprovechar esta entrada para abrir la mente y enseñar que otras alternativas que actualmente se están desarrollando son posibles y no es necesario renunciar a la accesibilidad o a la seguridad, a estas las calificamos como piscinas contemporáneas.


Tipologías de Piscinas Contemporáneas

Actualmente, existen dos tendencias claramente diferenciadas de piscinas contemporáneas que conviven en el diseño de exteriores y de piscinas. Estas dos vanguardias, van muy relacionadas con el diseño general del jardín y se diferencian en una línea organicista que imita la naturaleza y otra, totalmente opuesta, mucho más arquitectónica, que juega con volúmenes y la integración de la piscina en la construcción.

 

estanques y piscinas

 

En nuestro “Test sobre que tipo de jardín es el que más te complementa” pudimos ver estas dos tendencias…aunque asociadas al conjunto del jardín y no a un elemento concreto como es este caso. De todas formas, al ser la piscina un elemento tan singular, creemos que es bueno analizarlas de forma separada para poder entender más profundamente los criterios que acaban generando un diseño u otro.

Como ya hemos comentado, existen dos vertientes de diseño (organicista y arquitectónica) que vamos a analizar por separado:

 

Piscinas Arquitectónicas

 

Las piscinas de corte arquitectónico juegan con las volumetrías y materiales constructivos intentando integrar el volumen acuoso lo máximo posible en el exterior donde se encuentra.

Uno de los grandes avances de estas piscinas respecto a las estándar es que no existe el pre-marco de piedra generando que el propio suelo del jardín toque el agua sin ningún tipo de elemento intermedio. Esto hace que la piscina se entienda como “una bandeja” y no como un elemento aislado.

La forma de estas piscinas suele variar del típico rectángulo y transformarse en una pieza mucho más alargada donde poder realizar pequeños ejercicios de nado. Además, suele estar iluminada y en muchas ocasiones el gresite interior (acabado interior de la piscina) deja de ser azul claro para experimentar con otros colores como rojo, negro o verde que varían el color del agua y nos permite jugar con cromatismos y nuevas sensaciones. Un ejemplo real de ello, es el diseño de exteriores que Paissano usó en las zonas comunes del residencial en mitad del municipio de San José ( Parque Natural de Cabo de Gata).

Aquí podéis ver unas cuantas piscinas de corte arquitectónico que ilustran los puntos anteriormente marcados.

Piscinas Naturalizadas

 

Un paso más allá de las anteriores piscinas arquitectónicas son las nuevas piscinas de corte natural. Su diseño mucho más inspirado en la naturaleza, solo es posible realizarlo en fincas o jardines de gran tamaño debido a su gran extensión. Su imagen recuerda a la de las albercas o pequeños embalses que podemos encontrar en los pueblos de montaña.

Su concepto, se basa principalmente en la creación de dos vasos para el agua (uno dentro del otro). El primer vaso interior, es el propio vaso de piscina destinada para el baño. Suele estar construido con materiales pétreos que no desentonen con el conjunto y no permite que dentro de él se genere vegetación. El segundo vaso, el más exterior, es el que crea la magia del conjunto:

 

“El vaso exterior sobresale en altura del vaso interior permitiendo que el agua desborde e inunde una pequeña zona perimetral. Esta zona se encuentra naturalizada y se entiende como un jardín acuático de plantas palustres”

 

Con este pequeño truco, damos la sensación de que la piscina interior se ha desbordado y, para poder entrar, debemos traspasar la zona inundada que se encuentra llena de plantas acuáticas y de cantos rodados. Una vez dentro, nos encontramos totalmente rodeados por vegetación pero protegidos por el vaso interior de piscina (que son muchas las personas que les gusta nadar entre plantas pero que “las algas y hojas“ no les toque).

Os dejamos con unas cuantas imágenes donde se ve el juego de los dos vasos de piscina.

Como veis, existe más de una manera de diseñar un piscina fuera de los cánones establecidos, y aunque, las piscinas naturalizadas son un poco más complejas y pueden chocar con la normativa municipal, las piscinas arquitectónicas pueden resolver todos estos problemas sin renunciar a un profundo diseño.

 

Esperemos que os haya gustado esta entrada sobre piscinas contemporáneas y os animamos a comentarla o a preguntarnos cualquier duda que os surja respecto a este elemento tan importante en el diseño de un jardín mediterráneo.

 

Un saludo Paissanos, y a disfrutar del paisaje.

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